Felices en su paseo, ignoraban que serian rechazados por el Estado Mayor Presidencial cuyos miembros sin criterio, solo obedecen órdenes, aunque estas solo sean para privar ilegalmente de la libertad a reporteros y medios de comunicación confinandolos a infames corralitos.
Esta vez le tocó sufrir al que fuera el hombre más rico del mundo.
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